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Tordesillas (III)

Tordesillas (III)

En 1494, observad lo tempranísimo de la fecha, Portugal y España (Castilla y Aragón) firman el Tratado de Tordesillas en virtud del cual se establecía el reparto de las zonas de conquista y anexión del Nuevo Mundo. La línea divisoria corresponde aproximadamente al meridiano 60. La zona al oeste del meridiano queda adjudicada a España y la zona este a Portugal.

Observemos el supremo acto de soberbia de este tratado: sin conocer apenas la geografía de América, desconociendo las poderosas naciones que en él habitan, despreciando a sus habitantes, usos, costumbres, religiones, ideas, fronteras, derechos, dos potencias se reparten un continente.

 

Y, reconozcámoslo, encima la jugada les salió bien. Manda uebos.

 

A 23.000 años luz de distancia, en estos momentos los imperios galácticos Hutcjan y Kilguen están decidiendo el reparto de un trozo de la Vía Láctea aún sin colonizar. Presumiblemente, además del nuestro, hay otros planetas habitados por seres inteligentes pero a los jerarcas de estos imperios poco parece importarles.

 

 

1 comentario

Milady -

Ya que los dirigentes de Hutcjan y Kilguen muestran idéntico comportamiento que los imperios de España y Portugal en su momento con respecto a las civilizaciones americanas, y siguiendo la equivalencia son superiores a los terrícolas en lo que respecta a evolución y capacidad militar, deduzco que aunque los hagamos frente nos conquistaran. Así, mi deseo es que, al menos y como mal menor, también los ciudadanos de Hutcjan y Kilguen se comporten de modo semejante a como lo hicieron españoles y portugueses en América.

Y dando por hecho que su claro concepto de ser superiores les llevará a cometer desmanes y a explotarnos vilmente, al menos que no nos desprecien como a animales, que no rechacen nuestra raza como inferior (coloquemos la conquista en su marco histórico), que no se cierren al mestizaje, y que dentro de varias generaciones podamos seguir reconociendo clarísimamente rasgos humanos en ciudadanos de estos imperios, ciudadanos con países propios y capacidad de decisión.

Los Comanches, Apaches y demás americanos del norte no tuvieron ni siquiera esa mínima concesión, fueron directamente exterminados y no hay indios fuera de las reservas. El imperio británico en América, al liberarse, ha derivado en un país claramente británico. Los imperios español y el portugués han derivado en países mixtos. Pensar ahora mismo en un ciudadano norteamericano "indio" preminente es quimérico. Cuanto más un estado en el que sus ciudadanos tengan rasgos reconociblemente raciales.

Tal vez simplemente sucedió así porque, dentro del evidente e innegable afan de conquista y explotación y el deseo más o menos bienintencionado de evangelización e imposición cultural, los íberos al final somos más simpáticos que los ingleses.