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Belle-Ile

Música y letra.

Música y letra.

Parece ser que hay empeño en ponerle letra al himno de España. Letra oficial, vamos, que extraoficiales ha tenido varias: Ventura de la Vega, Marquina, Pemán….

Sin olvidarnos de la verdadera letra de nuestro himno. Esa que todos hemos cantado y comienza así:

“Chunda , chunda, tachunda chunda chunda, chunda chunda chuún…”

 

Para mi este himno significa poco. Lo asocio, al igual que la bandera, con un señor que inauguraba pantanos y fusilaba rojos. Sé que son otros los tiempos pero lo que cala en el subconsciente es difícil de borrar.

Yo fui el que estuve años tarareando por lo bajini, cada vez que pasaba frente al Gobierno Militar ese trocito de la zarzuela “La calesera” que dice: “Militares tampoco me gustan / que me asustan / con el espadón”. Afortunadamente ninguno de los soldados de guardia estaba versado en el género chico.

 

Que quede claro, mi himno (por sentimentalidad) debería ser el de Riego. Tampoco me parece gran cosa y su letra es ramplona a más no poder.

 

Otros son mis himnos y esos no me importa cantarlos:

 

-La marcha de “El puente sobre el río Kwai”, donde los británicos muestran el orgullo de saberse derrotados pero no vencidos.

-La Internacional de “Doctor Zhivago”, cantada por los manifestantes que serán masacrados.

-Dixie en “Lo que el viento se llevó”, dirigida por el viejo músico militar que acaba de saber de la muerte de su hijo en la guerra.

Y, claro está:

-La Marsellesa, cantada por patriotas franceses en el Rick’s Café de Casablanca delante de los alemanes.

 

 

 

 

 

1 comentario

Milady -

Esto es el colmo: Me quitas un tema de un borrador que ya tenía medio escrito, y haces referencia a la Marsellesa y Casablanca el mismo día que yo.

Claro que mi borrador iba en otra línea. En como los españoles acostumbran a asociar ciertas cosas con ciertas otras, y así nos pinta como país. En cómo sólo en los eventos deportivos parece que deja de pasar eso. Y en como mientras no dejemos de pensar en rojo y amarillo como contrapuesto a rojo, amarillo y violeta, así nos seguirá pintando.

Las izquierdas siguen renegando de nacionalidad por el mero hecho de que no les consideren fachas, olvidando que la bandera y el himno tienen un significado totalmente distinto en cualquier país. Y las derechas siguen utilizando el símbolo sólo para demostrar que no son rojos, olvidando que por mucho que los otros se lo cedan, el símbolo no es suyo. Y ahí estamos todos. Alargando viejas rencillas. Que nosotros, tan olvidadizos que somos para la Historia, es que hay ciertas historias que parece que no queremos que pasen a la misma.

Yo nací cuando ya no existía ese señor bajito, y de eso hace 31 años ya, y por tanto ya no asocio nada más que el himno a mi país. Por eso, cuando oí la noticia la primera vez, me fastidió que por algo tan pueril como el deporte se quisiera cambiar lo que en cualquier parte es importante. Es una forma de degradación que demuestra muchas cosas. Pero cambio de opinión. Si ponerle letra puede significar que todos lo dejemos de asociar a otras cosas y sentir como propio, pues bienvenida sea la letra común. Soy una ilusa, ya lo sé.