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Belle-Ile

Cara...

Cara...

María está muy contenta. Ya tiene 18 años y, aunque ha repetido dos cursos y no trabaja absolutamente nada, ha conseguido sacarse el carné de conducir. Un gran regalito de sus padres. Lo próximo será comprarle el coche.

 

Algo menos contenta está otra María: me he hartado de verla dos meses parlotear sin trabajar en la primera fila y la he colocado al final de la clase. Una pena para ella, porque así no puede cotorrear con Pilar acerca de sus ligues.

 

Jesús está por los pasillos. No puede entrar en clase porque el otro día amenazó a una profesora. Ahora me pide ejercicios para el tiempo de expulsión y cuando ve que son muchos se queja. No son tantos: tan solo los de las tres últimas semanas que no ha hecho nada.

 

Quien no ha venido es Laura. Quizá esta vez la resaca del fin de semana ha sido peor que otras veces. O simplemente estará fumando fuera del instituto.

 

Tampoco ha venido L. Pero eso es de esperar: hace tiempo que sufre acoso y ya no creo que le apetezca venir al instituto.

 

Una hora antes le he dado clase a Tamara. No trae ni libreta ni bolígrafos. Sus padres pidieron un préstamo para que el verano anterior pudiera ir a un internado y recuperara sus suspensas. Por supuesto no aprobó nada.

 

Cuando llega el recreo una chica me para por los pasillos. Me pide que le abra la puerta de su clase para dejar la mochila. A pesar de que nota mi impaciencia, va al final de la clase y parsimoniosamente coloca la mochila. Al salir no da las gracias.

 

Repaso el examen del próximo día. Calculo que un 25% de los implicados atienden. El resto o no hace nada o hacen trabajos de otras asignaturas que esperan aprobar. No importa demasiado: ellos y yo saben que es un trámite, que la suerte está echada.

 

Termina la mañana. Parece que al final Tamara no se ha pegado con una compañera a la salida. Algo es algo.

1 comentario

Milady -

Una profesión dura. Supongo que tiene una compensación, cuando un alumno comprende, se interesa, aprende, en definitiva. Pero...

Os admiro muchísimo. Eso ya lo sabes