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Belle-Ile

Turistas y viajeros

Los turistas no salimos nunca en las revistas fashion  contando nuestras vacaciones.  Los viajeros tampoco: ellos no van de vacaciones, viajan.

 

Los turistas hacemos colas interminables para subir a la noria de Londres o de Viena, luchamos a codazos para ver a la Gioconda tres segundos y compramos bonobús en las ciudades que visitamos. 

Los viajeros lo hacen todo con tranquilidad: deben disponer de mucho tiempo y mucho dinero y les deben vaciar las calles y los museos para ellos solo.  O quizá nunca han visto el David, cogido el metro o visitado El Prado.

 

Los turistas vemos y admiramos con la boca abierta.  Los viajeros conocen.

 

Los turistas hacemos el ridículo con los idiomas hasta para pedir una pizza Margarita.  Los viajeros nunca tienen problemas de idiomas, estén en el Nepal o perdidos en la Amazonía.  (Perdón: los viajeros nunca se pierden, eso sólo lo hacemos los turistas)

 

Los viajeros no hacen fotos: retienen en su memoria las vivencias únicas de sus periplos.  Los turistas fotografiamos hasta los baños de los hoteles.

 

Los turistas visitamos Florencia.  Los viajeros nunca, que está muy masificada (aunque ellos vivan en Madrid).  Prefieren un pueblecito de 34 habitantes de la Toscana que no viene en las guías.

 

A los turistas nos timan en los taxis, los bazares y los restaurantes.  A los viajeros no.  Supongo que irán a pie, no comprarán ni comerán nada.

 

Los turistas metemos la pata continuamente en el extranjero: nos atropellan coches británicos empeñados en in por el carril izquierdo, nos empapan las nubes irlandesas y nos equivocamos de parada de metro en Moscú.  Los viajeros conocen al instante las costumbres locales: se sienten como en casa, se hacen amigos de los lugareños y nada les sorprende.  (Y me pregunto que para sentirse como en casa, para qué salen de ella)

 

Los turistas nos escandalizamos cuando vemos cosas que no nos gustan.  Para los viajeros todo son respetables costumbres locales: el burka, las corridas de toros, el canibalismo…

 

Por último, los turistas damos la tabarra a los amigos con nuestras anécdotas ocasionales.  No dudamos en aconsejarles sobre el chiringuito al que deben ir si visitan Honolulu o la mejor compra en el bazar de Estambul mientras que les enseñamos fotos en las que aparecemos con inverosímiles vestimentas.

Los viajeros no hacen nada de eso: escriben un diario y nunca sonríen en las fotos.

           

2 comentarios

Milady -

Tras ver las 54 imágenes que acabo de ver... retiro el comentario anterior XD

Guiris forever and ever!!!! Jrogna ke jrogna!!!

Milady -

Es tan curioso leer esto... Te vas a reir pero me da igual.

Cuando me contabas tus viajes o veía tus fotos, siempre me sentía un poquito inferior con las mías. Porque las tuyas y tus historias tenían más... más más.

Yo era más turista y tú más viajero.

Y ahora... ¿qué hago? ¿Dejo de sentirme así? ¿O pienso que es que tú eres turista y yo directamente guiri?

Va a ser eso :DDDD