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Competitividad

Competitividad

La frase es de un político.  Voy a dar dos pistas: lleva barba y le gusta fotografiarse con banderas.

Pero no voy a hablar de política.

 

“Lo que se debería hacer para que nuestra economía fuese más competitiva es dar más clases de Inglés y de Química y no Educación para la Ciudadanía”

 

Voy a obviar también el hecho de si, a la larga, resulta más útil para el desarrollo de una persona conocer la fórmula del ácido sulfúrico o que todos somos iguales antes la ley en derechos y deberes, por ejemplo.

Ya ven que obvio mucho.

 

Pero tampoco voy a hablar de eso.  Observen mi moderación.

 

De lo que voy a hablar es del sentido utilitarista que para muchas personas tienen la educación.

 

Supongamos, como experimento mental, que ni el Inglés ni la Química sirvieran para que nuestra economía fuese competitiva.  (Cosa que ocurre con otras asignaturas: digamos el Latín o, ya puestos, la mayor parte de las Matemáticas). 

¿Dejaría de ser interesante que los españoles aprendieran Inglés o Química?

 

Cambiemos el plan de estudios, que se está quedando obsoleto.  Puesto que España es un país turístico, ¿para cuándo cambiar la Historia por Elaboración de Paellas? La Física, podría ser sustituida por Limpieza y Aseo de Habitaciones de Hotel. 

Y así poco a poco tendríamos un plan de estudios competitivo.

 

El fin utilitarista de la educación tiene su mayor exponente aberrante en la universidad.    Mejor dicho, en el destino que algunos quisieran para la universidad.

 

Ya no se trata de formar a personas en múltiples conocimientos.  Hermosos la mayoría.  Útiles algunos.

 

Se trata de que los licenciados salgan con su puesto de trabajo bajo el brazo. Es decir, la universidad como sustituto del INEM.

 

Y no es lo malo que los jerarcas se crean tamaña aberración.  Es que hasta los mismos estudiantes se creen en el derecho de quejarse de que, terminados sus estudios, no encuentran trabajo en lo que estudiaron.

Puedo entender su frustración, ¡cómo no!  Pero yo aún recuerdo que cuando entré en la universidad lo único que pretendía era saber más de lo que me gustaba.

 

Posiblemente era tonto, ingenuo y poco competitivo.  Y seguro que lo sigo siendo.  Espero que el Señor de las Banderas no se de cuenta.

1 comentario

Milady -

En España se peca de eso. El concepto es que los universitarios optan a mejores trabajos y por eso todo quisqui quiere serlo. Hoy en día eso es una falacia, basta con ver el mercado laboral.

Me encantan frases que oigo muy a menudo: "Claro, es que no contratan a biólogos porque son muy caros, contratan a fps y les pagan 4 duros". Y digo yo, será porque los fps les hacen el trabajo. Será porque, con sus conocimientos, VALEN para ese trabajo.

Si no te da la nota para A, que es lo que te apetece estudiar, da igual, estudia B. El caso es ir a la universidad.

Ya se nos pasará la bobada. En Europa sólo estudian en la universidad (cifras de memoria) el 30% de los jóvenes, y sólo el 5% en universidades de prestigio. No se puede repetir curso en la universidad. Eso sí, las FPs están valoradas, son útiles y, sobre todo, no se tiene el concepto de que el que no es universitario es un cateto.

Se ha confundido el hecho de universidad accesible para todos, da igual su estrato social, con universidad accesible para todos, da igual su capacidad intelectual. El todos somos iguales se tergiversa hasta el extremo y, si me lo permites, creo que la revindicación errónea va mucho más por los señores de la pana que por los de las banderas. Pues no se trata de facilitar el bachillerato para que no haya fracaso escolar, sino de crear una alternativa real, válida y concreta al 70% que no estudiará en la universidad. Así, el 30% restante realmente ejercerá de médico, abogado o economista, y el 5% serán genios que investiguen y merezcan el nóbel.